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Infidelidades

En el artículo de hoy nos vamos a centrar en uno de los problemas más temidos en cualquier relación: Las infidelidades. Nos centraremos en evaluar sus causas y sus consecuencias, para que puedas evitarlas y combatirlas si ya han aparecido.

Infidelidades

Causas de las infidelidades

Las infidelidades pueden tener una gran cantidad de causas distintas. A continuación, vamos a mencionar algunas de las más habituales, aunque esto no significa que sean las únicas (y, por cierto, algunas son más frecuentes en un sexo que en el otro):

  1. Aburrimiento en la relación: Una de las causas más frecuentes de las infidelidades es el aburrimiento dentro de la relación. En ocasiones, las parejas se sumen tanto en la rutina, que dejan de encontrar ese fuego que debería tener toda relación. En esos casos, es normal que se busquen alternativas para recuperar esa pasión, que ya no se encuentra en la relación.
  2. Celos: Otra causa a tener en cuenta en las infidelidades, es la de los celos. Sí, resulta extraño, pero los celos son una causa de infidelidad. Al fin y al cabo, hay personas que, al pensar que su pareja les está engañando, deciden hacer lo mismo… ¡Incluso cuando la idea de que su pareja les engaña solo sean imaginaciones sin base real!
  3. Castigo: Esta causa es mucho más frecuente en las mujeres, y es que, en algunas ocasiones, se puede utilizar la infidelidad como un castigo. No es lo más habitual, pero, en algunas ocasiones, puede suceder, especialmente cuando se ha producido un engaño por parte de la pareja (aunque éste no tenga características de infidelidad). Por ejemplo, que un marido se gaste unos ahorros sin decírselo a su mujer, puede provocar que ésta le engañe. Es una forma de equilibrar la balanza.
  4. Percepción errónea de la relación: Por último, encontramos la percepción errónea de la relación. Es decir, los miembros de la pareja no ven la relación de la misma manera y, en consecuencia, hay una persona que sufre por la libertad de la otra. Generalmente se da en personas jóvenes y en relaciones que no llevan mucho tiempo.

¿Y qué hay de sus consecuencias?

A continuación, te señalamos, también, cuáles son las consecuencias, que, por lo general, pueden ser de cuatro tipos:

  1. Ruptura: Por lo general, la infidelidad se considera un engaño tan grave que es suficiente para romper una relación. No siempre sucede, y depende de múltiples factores, pero, en términos generales, se asume que, una vez se ha cometido una infidelidad, hay motivos para dar por terminada la relación. Además, hay situaciones en las que la infidelidad no conlleva la ruptura inmediata, sino alguno de los dos siguientes puntos, los cuales, a su vez, sí suelen terminar en la ruptura.
  2. Desconfianza: En el caso de que la relación no se haya roto al momento tras conocerse la infidelidad, se puede dar la circunstancia de que aparezca un grado sumo de desconfianza. Y, esto es importante, no solo de la persona engañada hacia la persona infiel, sino también a la inversa, porque la persona infiel piensa que la engañada puede hacerle lo mismo. Así, se da una situación de desconfianza que suele conducir a la ruptura.
  3. Indiferencia: Otra opción posible es que haya una absoluta indiferencia por parte de la pareja. Esta es la opción menos común, porque las personas, aunque en realidad no les importe la infidelidad, tienden a hacer ver que sí les importa. Sin embargo, hay casos en los que, efectivamente, el único sentimiento es indiferencia. Esto demuestra a la persona infiel que su pareja no siente nada especial, y, en consecuencia, se acaba derivando, también, en ruptura.
  4. Fortalecimiento de la relación: Por último, encontramos una situación que no es la más frecuente, pero que se da más a menudo de lo que la mayoría de parejas se atrevería a reconocer. Y es que, tras la infidelidad, no es extraño que la pareja encuentre una forma de solucionar el problema y salvar la relación, algo que hace que esa relación sea mucho más fuerte.

¿Cómo enfrentarse a ellas?

Y, por último, observemos las posibilidades que hay de enfrentarse a ellas para que no se den las consecuencias negativas:

  1. Mejorar la comunicación: La primera de las formas de enfrentarse a una infidelidad, es mejorando la comunicación. Esto puede sonar demasiado a terapia de pareja, pero lo cierto es que funciona. La infidelidad se ha producido por algo y, en consecuencia, lo mejor será conocer ese porqué para tratar de evitar que se produzca en el futuro. Por supuesto, en el caso de que se desee salvar la relación.
  2. Abrir la relación: Otra opción viable, sobre todo en aquellos casos en los que la infidelidad se haya debido a falta de diversión en la relación, o a cierta necesidad sexual superior a la media por una de las dos partes, es la de abrir la relación. Es decir, mantener una relación donde se permitan las relaciones y los encuentros sexuales con otras personas. No es la forma más habitual de solucionarlo, pero es perfectamente viable y, en no pocas ocasiones, funciona de forma excelente.
  3. Darse un tiempo: Por último, otra opción bastante aceptada, y que suele ser la más utilizada (especialmente entre los jóvenes, ya que, por factores que no vienen al caso, son los más preparados para hacerlo), es la de darse un tiempo. Gracias a ese tiempo, se madura un poco de forma individual y, al volver a retomar la relación, se recupera esa suerte de fuego inicial que se había perdido y que, probablemente, fue el desencadenante de la infidelidad.

Como has podido ver a lo largo del artículo, las causas y las consecuencias de las infidelidades pueden ser de lo más variadas, y conviene tenerlas en cuenta para evitarlas y saber cómo actuar cuando ese problema ya ha aparecido en la relación. Esperamos que este artículo te haya sido de ayuda y sepas cómo combatir los posibles problemas derivados de una infidelidad.