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Educar a los niños en el amor

La personalidad que tenemos al alcanzar la edad adulta se ve completamente condicionada por la educación que nuestros padres nos dieron desde la niñez. Por eso he querido preparar este artículo, porque cuando somos adultos buscamos muchas veces como comportarnos mejor con nuestras parejas, como cuidarlas más, como ser más atentos, y creo que muchos de estos valores podrían haber sido mejor inculcados por nuestros padres en la infancia.

Educar a los niños en el amor

Yo muchas veces me he encontrado en esta situación y he pensado “si mis padres me hubieran demostrado esto desde niña, quizá a mí ahora no me costaría tanto demostrarlo”. Por eso, para los padres que queréis inculcar a vuestros hijos el valor del amor y queréis educarles en el amor y en la comprensión, he preparado este interesante artículo.

¿Cómo educar un niño para amar?

Amar es siempre comprender a la otra persona, por eso anteriormente he hablado de educar en el amor y en la comprensión. Como siempre, un pequeño aprende amar viendo como aman sus padres, por eso debemos cambiar nuestra forma de actuar y amar de verdad, comprendiendo la forma de ser de las personas, de nuestra pareja, de nuestros propios hijos, y crear un clima familiar lleno de amor sin juicios personales o reproches.

El amor por supuesto debemos demostrárselo en casa, con sus seres más cercanos, pero poco a poco tenemos que inculcarle que también hay que amar a los demás, fuera del ámbito familiar.

Ponte en su lugar

Por supuesto tenemos que inculcar todos estos valores desde un punto de vista de los niños, por lo que debemos utilizar herramientas que ellos entiendan. Besos, abrazos, caricias, respeto, dulzura, comprensión, palabras bonitas,… Todos estos gestos tienen que ser cotidianos, naturales. El niño debe ser capaz de mostrar sus sentimientos y su amor por todo lo que le rodea sin tapujos. Decir “te quiero” debe ser algo natural, que no tenga temor a expresar sus sentimientos.

Debemos igualmente utilizar recursos propios de los niños para inculcarles los valores del amor. Hablamos por supuesto de cuentos infantiles, trabalenguas, adivinanzas, manualidades, dibujos,… Todo tipo de recursos con los que podemos hablar con ellos con naturalidad.

Podemos, por ejemplo, sentarnos con él a leer un cuento para niños en el que se trate de alguna manera el amor (hay cientos de ejemplos de cuentos de este tipo), y hablar con él de lo que cree que están sintiendo los protagonistas, etc. Podemos utilizar muchos otros recursos, como hacer manualidades relacionadas con el amor, pero no solo el día de San Valentín, para que aprenda que cualquier día es bueno para amar.

Ese es un error que cometemos mucho los adultos: el amor solo lo cultivamos en San Valentín y aniversarios, pero a los pequeños debemos inculcarles que a nuestra pareja hay que cuidarla siempre, que los detalles hechos con nuestras propias manos son más especiales que comprados, y que expresar lo que sentimos hacia la otra persona hará que las relaciones sean mucho más sencillas.

Amor incondicional

Dentro de la familia el pequeño debe sentir que el amor que sentimos por él es incondicional y tolerante. Esto no quiere decir que seamos permisivos incondicionalmente ante cualquier tipo de actitud, aunque sea incorrecta. Lo que debemos demostrarle es que errar es humano, que nuestro amor no cambiará aunque se cometan errores, pero que por supuesto hay que aprender de ellos.

De esta manera no crecerá con miedo a equivocarse y a dejar de sentir el amor de su entorno. Igualmente no tendrá el miedo a ser dañado, que es algo con lo que muchos crecemos. Si nos dañan, tenemos que ser capaces de perdonar y seguir amando incondicionalmente si la persona nos demuestra su amor, y si es capaz de aprender de sus errores. Errar es humano. Y perdonar también lo es.

Que aprendan a sentir lo que sienten

Trataré de explicar este título un poco lioso. El pequeño debe ser capaz de reconocer lo que está sintiendo, de sentir normalidad frente a esos sentimientos, y de no esconder que los siente por miedo al rechazo. Nos encontramos en una sociedad cada vez más fría, en la que cada vez da más miedo mostrarse por el qué diran o por el daño que nos harán si nos “descubrimos sentimentalmente”.

Si el niño es capaz de identificar sus sentimientos, de mayor será más capaz de reconocer lo que de verdad siente por la otra persona, de sentir que es amor de verdad y que es solo la emoción pasajera de conocer a alguien nuevo. De esta manera, muchos de los desamores y de los dolores sentimentales que nosotros sufrimos, podemos ahorrárselos a nuestros hijos.