Amar demasiado: cuándo es depender

Amar demasiado… ¿Es algo posible? Lamentablemente sí. Debemos tener presente que desde pequeños nos inculcan que somos incompletos si no estamos con una persona al lado, y esto se ve reflejado por expresiones como por ejemplo “encontrar a la media naranja”. Esto nos revela que nos predisponen a encontrar una mitad necesaria, como si no fuéramos personas íntegras y completas.

Junto a este condicionamiento innegable, podemos destacar que no aprendemos a ser felices con nosotros mismos y esto es algo muy grave, ya que la única manera de ser feliz con alguien es aprender antes a ser felices con nosotros mismos, sólo así la pareja se convierte en una elección y no en una necesidad.

Cuando necesitamos estar con alguien se favorece la dependencia emocional, algo que nos puede llevar a amar demasiado.

Cuando amar demasiado es depender

¿Podrías ser feliz sin tu pareja? Reflexiona profundamente esta pregunta antes de contestarla, si contestas que tu felicidad no es posible sin otra persona probablemente estás empezando a depender.

Resulta de gran importancia entender que dentro de nosotros mismos tenemos todos los recursos necesarios para ser felices, la misión o el sentido de una pareja no es hacernos felices, es complementar nuestra felicidad y hacerla aún mayor.

Si afirmamos que nuestra felicidad depende de otra persona nos estamos desentendiendo de nuestra responsabilidad respecto a nuestra vida y estamos dejando cuestiones de vital importancia en manos de una tercera persona.

Otro símbolo que indica claramente que estamos dependiendo de otra persona es mantener una relación que no nos hace felices y que no nos acerca a nuestros deseos. Debemos identificar claramente los motivos por los que mantenemos esa relación y que son beneficiosos para nosotros ya que si no sabemos por qué estamos con nuestra pareja, la relación no tiene ningún tipo de sentido.

Existen muchos otros indicios que nos llevan a sospechar que estamos viviendo en una relación de dependencia emocional, por ejemplo cuando la otra persona nos impide ser nosotros mismos, comportarnos de manera natural y hacer aquello que deseamos…. En estos casos se ve claramente que amamos demasiado ya que preferimos contentar a la otra persona antes que comportarnos de manera natural y honesta con nosotros mismos.

Una cita del terapeuta Jorge Bucay describe claramente cómo librarse de la dependencia y mantenerse en un amor saludable “Te quiero, pero entre tú y yo, me prefiero a mí”.

¿Cómo dejar de amar demasiado?

Sin lugar a dudas el primer paso es dedicarnos tiempo para estar a solas con nosotros mismos. Sólo así podremos aclarar nuestros pensamientos, serenarnos e ir entendiendo progresivamente que nuestra felicidad únicamente depende de nosotros.

Debemos ser honestos con nosotros mismos e identificar si nuestra relación de pareja nos hace felices y aporta a nuestra vida aspectos positivos. Si no encontramos ningún motivo por el que permanecer en esa relación de pareja, lo más idóneo es liberarse del miedo y dejar a esa persona, ya que estar con ella no nos aporta nada.

Otro aspecto que debemos tener muy claro para aprender a amar sin depender es que cuando dos personas forman una pareja, siguen siendo igualmente dos personas individuales, para decirlo de forma clara podríamos utilizar la siguiente cita “somos nosotros, pero también somos tú y yo”.

Cuando se inicia una relación, ésta debe fundamentarse sobre pilares básicos y uno de estos pilares es el espacio individual. Cada miembro de la pareja debe tener su propio espacio para hacer aquello que le apetezca o simplemente para estar a solas con uno mismo.

Necesitas interiorizar estos conceptos, ya que de lo contrario corres el grave peligro de tener una relación basada en la dependencia emocional.

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