Speed dating

Speed dating, cita rápida o multicita. Así le llaman al sistema de citas románticas que en su defecto puede desembocar en amistad. Lo originaron los judíos de los Estados Unidos con el objetivo de asegurar que las personas solteras que vivían en ciudades donde eran minoría en comparación con los no judíos se encontraran unos a otros.

El Speed dating se dio a conocer especialmente gracias a programas de televisión de juegos-cita. Se trata de un proceso de encuentros rápidos.

Cada participante tiene siete minutos para conocer a su posible media naranja. Se tienen varias citas o entrevistas y si la persona que te ha gustado ha sentido lo mismo por ti, vuestras impresiones llegarán vía cuestionario al organizador del evento, que se celebra normalmente en un bar de copas. Una vez el organizador recoja los cuestionarios, las personas entre las que haya feeling podrán seguir conociéndose.

La relatividad del tiempo es un factor importante, dado que si el candidato o la candidata no es tu tipo, te sentirás incómodo y el tiempo pasará despacio, mientras que si quien tienes en frente es tu tipo, más te vale aprovecharlo porque pasará volando.

Si duda, la práctica del Speed dating es una ingeniosa solución para conocer gente nueva sin perder el tiempo ni andarse con rodeos.

Resulta incluso necesaria para las personas que tienen trabajos que les quitan mucho tiempo y viven en grandes ciudades en las que todo corre deprisa y las agujas del reloj echan humo. El precio de estos encuentros organizados suele ser unos 30€ copa incluída.

Cabe indicar que los participantes son ordenados por grupos en función de su franja de edad, de manera que alguien de 25 años no se citará con alguien de 50, sino con alguien que esté dentro de su rango de edad.

Ventajas del speed dating

Al fin y al cabo quien no arriesga no gana y si bien es cierto que las probabilidades son pocas también hay personas que sacan un gran partido a este sistema de citas rápidas.

Realmente nadie sino nosotros mismos tenemos el poder de decidir si caemos o no en los peligros que presentan este tipo de prácticas. Si encaramos el proceso de multicitas con responsabilidad, no tiene por qué irnos mal.

Si no abusamos de éstas y somos cuidadosos a la hora de decidir con quien nos quedamos, siempre cabe la posibilidad de encontrar el amor, o en su defecto, hacer amigos.

No en vano el hecho de hacer amigos es una excelente alternativa para aquellos que no sienten la llama del amor pero sí comparten opiniones, aficiones e inquietudes. La amistad también es imprescindible en nuestras vidas.

Posibles peligros

Como todas las cosas buenas de fácil acceso, existe la cara negativa del asunto. Hay una serie de “peligros” latentes. De entrada, es bastante común idealizar a la persona que sólo conocemos de un par de citas.

Esto es un gran error, ya que, en definitiva, nadie nos asegura que la química inicial no sea un espejismo y se evapore con el paso de los días.

Aunque la pasión perdure y se mantenga viva, no todas las pasiones compartidas son compatibles a la hora de convivir y crear un proyecto de vida en común. Del exceso de expectativas nace la desilusión.

Otro inconveniente surge del amplio abanico de posibilidades. Tenemos tanto que elegir que vamos probando y nada nos parece suficiente. Exigimos muchísimo porque tenemos un concepto ideal de nuestro hombre o mujer perfectos.

A la mínima que algo no funciona sabemos que habrá otro pretendiente esperándonos. Esto puede llevarnos a caer en la promiscuidad y en todo lo que esta conlleva: inestabilidad emocional, mayor probabilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual o no tener un objetivo claro en nuestro campo sentimental.

Por otro lado, tampoco debemos olvidar que hay personas que mienten para atraer nuestro interés e ilusionarnos cuando en realidad sólo buscan relaciones íntimas. Saben que la relación no va a durar y venden una realidad llena de mentiras o verdades maquilladas.

Menos usual pero tampoco imposible es dar con un acosador o alguien problemático que pueda ponernos en peligro, por lo que siempre hay que tener en cuenta, ni obsesionarnos ni llegar al miedo, que para conocer mínimamente a alguien necesitamos unos seis meses. Mi consejo es que no te enamores de quien te diga cosas bonitas, sino de aquel que las haga. Facta, non verba.

Speed Dating para la comunidad homosexual

A diferencia de la comunidad heterosexual, los gays y lesbianas tienen dificultad para saber si el chico o la chica con la que comparten un espacio, sea abierto o cerrado, comparte su orientación sexual.

Teniendo en cuenta que también son inferiores en número respecto a los heterosexuales, las opciones de ligar se ven reducidas a las discotecas de ambiente, los chats o aplicaciones de contactos, o al azar.

Gracias a los eventos de multicitas, estas personas no sólo consiguen aumentar sus posibilidades de conocer a muchas personas de su misma orientación sexual, sino que en el caso de que sean tímidas, tendrás más posibilidades de éxito porque no necesitan romper el hielo o dar el primer paso, ya que la primera conversación no implica que deba pasar nada más, es simplemente un primer contacto para conocer a alguien que se encuentra en tu misma situación, que no es otra que la de estar soltero y con ganas de conocer gente.

Cuando no conocemos de nada a quien tenemos en frente, hay muchas cosas de las que hablar, menos fácil será pasado un tiempo, en el caso de que nazca el amor, el saber echar manos de nuestras habilidades para llevarnos bien con la persona que queremos y conseguir que la llama no se apague, cayendo en la monotonía.

El éxito depende de ti

Si bien es cierto que el speed dating es una buena opción para conocer gente, debes ser consciente de que a la hora de la verdad eres tú el único responsable de tu éxito.

Para tener éxito con alguien debes tener en cuenta muchas cosas. En primer lugar, recuerda que a veces, el hecho de no tener pareja durante un periodo largo de tiempo nos lleva a sentirnos solos.

La soledad es peligrosa en tanto que si no sabemos estar solos, corremos el riesgo de volvernos conformistas y bajar el listón o autoengañarnos, haciéndonos creer a nosotros mismos que la persona que estamos conociendo es maravillosa y está envuelta en cualidades.

La realidad acaba siempre saliendo a la luz.

Y ésta no es otra que la dificultad para encontrar el amor no se soluciona acudiendo a un local para tener citas con gente que no conocemos. Es obvio que puede ayudarnos, pero también debemos hacer un ejercicio de reflexión sobre por qué pensamos que no encontramos pareja.

Miremos en nuestro interior, dediquemos un par de minutos al día a la autocrítica. Si queremos que algo cambie, debemos empezar a actuar de manera diferente. Evitemos que la desesperación se apodere de nosotros y no demos prioridad a quien nos trata de forma especial.

Guardemos lo mejor de nosotros para aquellos (familia, amigos, etc) que también nos ofrecen lo mejor de sí mismos. Hacer autocrítica con el objetivo de moldearnos y mejorar aquello que no nos gusta de nuestra forma de ser no significa que no podamos darnos el lugar que merecemos.

En la mayoría de ocasiones somos nosotros mismos quienes permitimos que nos hagan daño, accediendo a situaciones en las que no estamos cómodos o aguantando cosas que no tendríamos que aguantar.

Hay que saber cuando decir basta. A veces, también nos dejamos llevar por la impaciencia o la inseguridad, sacando lo peor de los demás o perdiendo a personas que podrían haber significado algo muy bonito en nuestras vidas. Así que, hagas uso del sistema de citas rápidas del que habla este artículo o no, recuerda que el resultado final depende únicamente de ti.

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